Durante años nos hemos puestos excusas de todo tipo, hasta llegar a la mayor de todas.
La que ocupa todas las conversaciones en empresas, deportes y vida diaria.
La mentalidad.
Ahora resulta que no te va bien en la vida porque tu mentalidad juega en tu contra.
O que no eres como Kobe Bryant porque no tienes mentalidad bamba.
Por supuesto, que no ligas porque no tienes la mentalidad de Julio Iglesias.
Una de mis favoritas, que no tienes pelo de rico porque tu familia es muy honrada y muy trabajadora.
Para las mujeres, su favorita es que no han tenido referentes a los que admirar que les inculcaran una buena mentalidad.
Y así podría seguir hasta el infinito, porque las excusas es lo que tienen.
Nunca se terminan.
Así pasan los días, los años, hasta que te mueres y te das cuenta de que tu mentalidad importa, pero no es definitoria de qué te ocurre en tu vida.
Como ejemplo, te comparto una breve historia que me ha sucedido a mi.
Viaje en Blablacar de Gijón a Madrid. Me encanta esta forma de viajar por conocer a gente diferente.
En este caso, una pareja de treintañeros habladores.
Él ingeniero, buscando la libertad financiera.
Ella queriendo ser influencer.
Que estuviera sentado en el asiento trasero de su Dacia era una bendición del cielo.
He sido influencer y sé cómo conseguir la libertad financiera.
Teniamos por delante 5 horas de viaje.
Les pregunté de todo para conocer sus vidas, sus bloqueos, su forma de ver el mundo.
Me repetían una y otra vez lo importante que era la mentalidad.
Cómo la estaban cambiando.
Cómo leían, aprendían, veían vídeos.
Tras una hora de viaje no me preguntaron nada.
A las dos horas, tampoco.
A las tres horas, abrieron una bolsa de doritos.
A media hora de llegar, les pregunté yo por qué no me preguntaban en qué podía ayudarles.
Que ese es mi trabajo.
Me dijeron que les daba vergüenza.
Después de contarme hasta cómo había sido su primer beso.
Ahí me di cuenta.
La mentalidad, sin acción, no sirve de nada.
Me da igual que sepas hacer integrales de segundo grado, me expliques la física cuántica o los porqués del comportamiento humano.
Si con eso no haces nada en el mundo real, no sirve de nada.
Es onanismo mental.
Y nada hay menos sexy que el conocimiento que no aplicas.
Por eso este producto te espolea para que tomes acción.
Sabiendo dónde apuntar, cómo apuntar y cuándo sabes que lo has conseguido.
Lo sé porque es lo que ha funcionado a otros cientos de negocios.
Incluidos a los míos.
Para onanismo mental, ya están otros.
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pd: Lo sé, doritos y Dacia, tenían que haberme saltado las alarmas