Me encantaría que en la vida se pudiera guardar partida y recuperarla en cualquier momento.
Imagínate que gusto vivir sabiendo que, si pasa algo malo, puedes volver al punto donde todo iba bien.
Cuando apostaste todo por aquella relación de pareja y terminó mal, no pasa nada. Puedes recuperar la partida y volver antes de que se torciesen las cosas.
Al aceptar aquel trabajo que pintaba tan bien, y seis meses después se convirtió en una tortura. No pasa nada, recuperas la partida y cambias antes de que todo vaya mal.
O cuando te metiste a estudiar aquella carrera que te apasionaba, para darte cuenta años después de que no te llevó a dónde querías.
Sin problema, recuperas la partida justo en el momento de la decisión, y escoges otro camino.
Qué fácil sería la vida si pudiéramos recuperar la partida.
Y qué aburrida sería.
Sin la emoción de saber si ligarás o no con esa chica que te ha encandilado.
Sin los nervios ante cualquier primera vez.
Sin la agitación por si te equivocas.
Sin tener que afrontar grandes peleas, conflictos donde tienes que improvisar en cada momento.
Un aburrimiento de vida si no tenemos esta salsa picante a diario.
Incluso la necesitamos en nuestra forma de ganar dinero.
Tener que tomar decisiones difíciles en unos segundos.
Plantar cara ante una injusticia cargados de miedo y de ganas de mejorar las cosas.
Persuadir a los clientes para que tomen la mejor decisión escogiendo nuestro producto.
El levantarte por la mañana sabiendo que estás creando tu historia.
Tus logros.
Tus errores.
Tu vida.
Como no podemos guardar y recuperar partida, lo único que te permite jugar de forma divertida sin frustrarte en el camino, es comprar los errores de otros.
Para saber qué caminos son más divertidos.
En este curso te comparto unas 39432 soluciones a diferentes errores.
Quizás me falte alguno.
Supongo me sobren unos cuantos.
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