Víctor Gómez

Organización para negocios atrevidos

El fallo de la mayoría de mentores de negocio


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Haces un curso, tienes tres clientes, y te pones a enseñar cómo crear más como tú.

Parece un negocio fácil.
Sencillo, escalable, automatizable y muy lucrativo.

Solo tiene un pequeño fallo.
Dos, si lo miras en profundidad.

El primero es que lo hayas conseguido, y otra que lo sepas explicar a otros.

Es como creer que porque Rafa Nadal es un gran tenista, también es un gran profesor de tenis.
Son dos trabajos muy diferentes.

El otro detalle, sutil e imprescindible para tu éxito, es el que todos dejan de lado.

Casi todos los mentores creen que tienen que ser duros. Como un sargento de hierro.

Explicarte muchos casos, darte caña, meterte conceptos imprescindibles en la cabeza.

Son los que dicen cosas como 0 bullshit, nada de paja, solo lo que funciona.

De tan buenos que son, se han olvidado del componente clave para tu éxito.

El cariño, cuidado y protección que te brinda tu mentor.

Si éste no crea un espacio seguro, donde puedas mostrar tu vulnerabilidad (todos la tenemos), donde te sientas cuidado, donde sientas que puedes medrar, nada va a funcionar.

Ni hacerte un máster de negocios en una gran universidad ni comprar al enésimo influencer de negocios.

La burbuja que se crea entre tú y tu mentor es lo que define el éxito o fracaso del proceso.

Lo sé porque lo he vivido, tanto de alumno como de mentor. Sin esa burbuja, nada funciona.

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