Atiende.
Dicen los que saben de negocios que el emprendedor tiene bloqueada la palanca del miedo.
No es que tome decisiones sin miedo. Ni que fuera un psicópata.
Es algo mucho más sutil.
Más humano.
Cualquiera que empieza un nuevo camino, que emprende, tiene que afrontar nuevas situaciones que nunca ha vivido.
Esa es la gracia de probar nuevos caminos.
Esta novedad, por un lado, nos excita.
Es fascinante la sola idea de hacer algo nuevo y que te encante.
Es bello, es erótico.
Pero también tiene un reverso tenebroso.
Puede ser peligroso.
Puede ser difícil.
Puede hacerte sufrir.
Puede hundirte en la miseria.
Puede, puede, podrá.
Solo podrá si ocurre un simple detalle en tu actitud.
Un resquicio que te hará morder la tierra.
Que te entre el miedo, y te haga actuar desde él.
Actuar con miedo es muy sano, muy normal, muy humano. Te lo recomiendo, te deja una piel tersa como un tambor.
Lo que aniquila cualquier emprendimiento emocionante es actuar desde el miedo.
Con él, bien.
Desde él, mal.
Porque cuando actúas desde el miedo vas a lo mínimo, de tapadillo, sin dar lo mejor de ti.
Te refugias en lo que conoces.
Haces lo mismo que los demás.
Te paralizas y sales corriendo cuando te toca mostrar toda tu belleza interna.
Soplas sin ganas cuando tienes que dar la mayor carcajada de tu vida.
Y así, desde el miedo, no llegas a avanzar ni dos pasos del emocionante camino que quieres caminar.
Sé que el miedo es duro.
Y más en esta sociedad de llorones donde el mayor drama del día es que te dejen un whatsapp en visto sin contestar.
Menudo drama.
En fin.
El miedo es duro.
A vivir con él se aprende.
Por eso en el curso que te estoy ofreciendo esta semana, hay un módulo increíble para superar tus miedos y abrazarlos como un colega cabroncete.
Le quieres, sabes que es necesario, pero no sabes cuando te va a meter en problemas.
Son 16 minutos de vídeo para que veas siempre que tengas miedo.
Funciona.
Está en este curso.
Junto con lo imprescindible para crear tus activos digitales y vivir como tú quieres.
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