Víctor Gómez

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Etiqueta: Cámara

  • Mis películas sobre fotógrafos favoritas

    Mis películas sobre fotógrafos favoritas

    El cine y la fotografía siempre han estado muy unidos, ya sea por mostrar las historias con imágenes, por ser técnicas relativamente modernas, o porque los fotógrafos quedan muy glamourosos en cámara. De ahí que aunque se hayan hecho bastantes películas sobre fotógrafos, estas 5 son las que más me gustan y las que considero más inspiradas.

    1. Ciudad de Dios (City of God)

    Basada en una historia real ocurrida en Río de Janeiro, nos cuenta la vida de dos jóvenes que crecen en una barriada llamada «Ciudad de dios». A uno le da por ser fotógrafo, y a otro por ser traficante de drogas, negocio mucho más lucrativo. Historia muy bien contada, intensa y con grandes escenas. Un imprescindible para cualquiera que le guste el buen cine.

    2. The Bang Bang Club

    Otra historia real, basada en el libro del mismo nombre. En este caso veremos la historia del Bang Bang Club, el grupo de fotoperiodistas de guerra integrado por Kevin Carter, Greg Marinovich, Ken Oosterbroek y João Silva, que cubrieron el aparheid en primera línea, así como otras guerras, haciendo fotografías que cambiaron la opinión pública. En la película veremos la historia de la famosa imagen de Kevin Carter de la hambruna de Sudán, así como un trozo de la historia a principios de los 90. Incluso aparece James Nachtwey. Una gran película, que inexplicablemente no se ha estrenado en nuestro país, y sólo se puede ver en inglés.

    3. El ojo público (The Public Eye)

    Inspirada en el fotógrafo mundialmente famoso «Weegee», El ojo público nos cuenta la historia del fotoperiodista newyorkino Leon Bernstein, que tiene un don para llegar el primero a la escena del crimen y así conseguir las mejores fotos. Un genial Joe Pesci da vida a este peculiar fotógrafo de los años 40, que con su flash a cuestas, no dejaba ningún muerto sin fotografiar. Toda una joya que se conoce menos de lo deseado.

    4. Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County)

    Clint Eastwood es un tío muy duro, por eso cuando le dio por dirigir e interpretar una película romántica, escogió ser Robert Kincaid, un rudo fotógrafo de National Geographic que se ha recorrido medio mundo para acabar enamorándose de una ama de casa que conoce en un encargo de lo más simplón: fotografiar los puentes de Madison. Con sus rollos de carrete y sus Nikon a cuestas, esta película es muy superior al libro, y también una de las mejores películas de Eastwood. Eso sí, Robert Kincaid nunca existió, y es toda una historia creada para vender libros como churros.

    5. La ventana indiscreta (Rear Window)

    Hay que ser todo un maestro como Alfred Hitchcock para que las cosas se líen tanto como en La Ventana Indiscreta y nos enteremos de la historia. En esta película, un fotógrafo (posiblemente de Life) se recupera de un accidente, y para entretenerse hace lo más normal del mundo: mirar por la ventana. Sea por su espíritu voyeur (o cotilla que dirían otros), va conociendo a sus vecinos, y viendo cosas raras en el vecindario. Que el protagonista, James Stewart, sea fotógrafo, no influye mucho en la historia, pero la película es muy buena y salen cámaras de fotos, así que a la lista.

    Hay muchas otras películas donde grandes actores interpretan a fotógrafos peculiares, como en Smoke, donde Harvey Keitel hace su foto diaria, o Apocalyse Now, con un Dennis Hopper de lo más estrafalario. En Banderas de Nuestros Padres, también de Clint Eastwood, la historia gira en torno a la fotografía de Iwo Jima, y tenemos un gran documental como es War Photographer que es mejor que muchas películas. Incluso un superheroe como Spiderman es fotógrafo, en su vida normal como Peter Parker.

    Y es que no hay nada que quede mejor delante de la cámara que un fotógrafo.

    Una lista más extensa en http://nojibes.blogspot.com.es/2010/02/peliculas-y-documentales-sobre.html

  • El manejo de la cámara…

    El manejo de la cámara, el diafragma, las velocidades, etc.., tiene que ser un acto reflejo, como cambiar de velocidad en un coche, no hay nada que comentar acerca de estas operaciones por complicadas que sean; se enuncian con precisión militar, en el manual de instrucciones que proporcionan los fabricantes junto con la cámara y su funda de piel de vaca.

    verdades de Henri Cartier-Bresson

  • Rompiendo 5 mitos fotográficos

    Desde hace un tiempo, siempre que conozco a alguien aficionado a la fotografía, siempre me pregunta las mismas cosas o tiene las mismas dudas, y aunque no sea ningún experto, creo que mi opinión acerca de varios mitos fotográficos puede ser interesante, así que ahí van:

    1. La cámara no es lo importante

    Que curioso que todo el que diga esto tenga una cámara de alto nivel, como una full frame o una de medio formato. Es cierto que para componer y captar un momento interesante lo importante es verlo y darle al obturador en el momento justo, pero si la cámara tiene un poco de retraso entre pulsar y actuar, su visor no es lo más indicado para ver el mundo, y cada vez que queremos cambiar algún parámetro tenemos que recorrer todos los menús, entonces la cosa se complica bastante. Además, esos desenfoques tan bonitos requieren, por cuestiones ópticas, unas cámaras con un sensor grande y una óptica muy luminosa, no disponible en las opciones más económicas, al igual que los teleobjetivos para captar animales salvajes, los objetivos descentrables para hacer efectos raros o los objetivos pata negra que dan una definición casi mayor que la realidad. Incluso en fotografía callejera, que es donde la cámara menos importaría, todos los grandes se decantan por una Leica. Por algo será 😉

    2. Con esa cámara cualquiera hace buenas fotos

    Un punto totalmente opuesto al anterior, y curiosamente creo que también falso. Con una cámara buena puedes conseguir una nitidez, definición y rango dinámico impensable para un iPhone, aunque para eso hay que saberla manejar, cosa que lleva su tiempo de aprendizaje. Curiosamente, con una buena cámara me parece más sencillo hacer malas fotos que con una compacta, quizás porque entre otras cosas, con una reflex la profundidad de campo ya es algo a tener en cuenta, y hay más parámetros para configurar que si influyen en la toma final y que hay que controlar. Con una compacta, tan sólo hay que preocuparse de encuadrar bien, pudiendo conseguir resultados llamativos aplicándole algo de Instagram.

    3. Los grandes fotógrafos no usan Photoshop (o cualquier software de edición)

    Una fotografía refleja como ve su autor el mundo, y para ello puede ajustarla en lo que vea conveniente. Si el resultado parece real, pues bienvenido sea. La impresionante fotografía de la niña afgana, realizada por Steve McCurry, fue realizada en un estudio portátil, con un tipo de carrete que satura mucho los colores, y después revelada para que quedase perfecta. Eso hoy en día habría pasado por Photoshop, que aunque no lo maneje directamente el fotógrafo, siempre está ahí el ayudante, editor o diseñador gráfico para darle un punto extra a la toma.

    4. La fotografía analógica si era fotografía, sin trampas ni retoque

    Lo mismo que el punto anterior. Con lo fácil que es hoy en día manipular una fotografía, y gracias a gente con gustos muy exagerados, Photoshop se ha convertido casi en el demonio, cuando su uso es imprescindible para cualquiera que dispare en RAW. Dice la gente que antes, en la época analógica, las fotos no se retocaban porque no era posible, ya que las enviabas al laboratorio y te las daban tal cual salían de la cámara (esto sin contar que cada carrete tiene un comportamiento diferente, y cada revelador también, siendo esto una distorsión de la «realidad» en toda regla). Solo hace falta estar unas horas en un cuarto oscuro (de fotografía) para ver todo lo que se puede transformar la fotografía, desde que sale de cámara hasta que está finalizada. Contraste general, reencuadrar, enfocar, sobreexponer o subexponer localmente, tapar manchas, … vamos, lo mismo que se hace en Photoshop pero sumándole el colocón gratuito de los líquidos.

    5. Los grandes fotógrafos nacen con un talento especial

    Si esto fuera cierto, un fotógrafo nunca evolucionaría en su vida y siempre haría las mismas fotos geniales, pero curiosamente según pasan los años, van cambiando de estilo y aportando nuevas miradas. Puede que haya gente a la que de manera instintiva se le de bien encuadrar, pero al leer la vida de cualquier gran fotógrafo, todos pasaron años y años disparando sin parar, estudiando la obra de otras personas (fotógrafos, pintores, escritor, da igual de que arte), probando nuevas técnicas, y trabajando sin parar. Si fuera solo cuestión de talento, esa preparación sería inútil. Sólo hay que mirar un poco de la obra de Cartier-Bresson para ver todo lo que se esforzaba en hacer buenas imágenes, dejando el talento natural en un plano bastante alejado.

    Estas son solo algunos mitos básicos, espero que os hayan gustado las explicaciones. Otro día escribiré sobre los mitos de la parte técnica, que para ser algo tan exacto parece que hacer una foto se trata de un ritual voodoo.