En esta vida, que algunos dicen que es frenética, también dicen que no hay tiempo que perder.
Hay que ser eficiente, productivo, muy mucho eficaz.
No gastar tiempo haciendo la comida, tener reuniones de pocos minutos, apenas poder sorber el café de máquina, ir caminando muy rápido, tener algo siempre en la cabeza, responder a todos los mensajes.
Como si quedarte embobado mirando a las nubes o perderte en los ojos de una hermosa mujer no fuera la parte buena de la vida.
Para estos eficientes productivos dementes, si los ojos que te emboban no están en un reel que puedas compartir, no es productivo.
No es eficaz.
Es perder el tiempo.
Supongo que estos emails también les suponga perder el tiempo.
Porque intento algo muy maligno.
Tan maligno que llega a perverso.
Cada día quiero abrir un pequeño hueco en el muro que te impide vivir con más control.
Decidiendo cosas más allá de si con leche o solo.
Cosas como cuál va a ser la hora en la que te quieres despertar.
Qué quieres comer.
Cuándo quieres tener una reunión.
Si ahora quieres salir a pasear o perderte en unos hermosos ojos.
Me da igual lo que decidas, mientras tú tengas control en esa decisión.
Y lo que no soporto, ni quiero que nadie lo sufra, es tener que aceptar perder el control, perder su libertad, por perseguir el maldito dinero.
Vivimos en un mundo donde eso ya no es necesario.
La ciencia así lo ha demostrado. Solo hay que echar las cuentas de cuánto consumimos y de cuánto necesitamos.
Cierto que no hay Ferraris para todos, pero sí hay tres veces más comida de la que necesitamos.
Como también es cierto que hay miles de maneras de ganar dinero, algunas tan rentables que a muchos les gustaría prohibirlas.
De todas las que probé, crear activos digitales es la que más me ha servido.
Para despertarme cuando quiero.
Para perderme en las nubes.
Para tener algo más de control.
Todavía me falta en este camino, pero cuando me comparo con mi yo del pasado, veo que he avanzado mucho.
Más que el 95% de la población.
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pd: elegir cómo perder el tiempo, el mayor placer de la vida.