Un día algunas personas recibieron dos emails por un error del proveedor.
Dicen que hubo una saturación, y por eso no se envió a su hora.
Nada grave, porque esto solo son unos inocentes emails que te simplifican la vida y te animan a tomar acción.
Algo vanal en esta vida repleta de velocidad con ansiedad.
Si en vez de enviar emails, fuera un sistema que controla un avión en vuelo, o un quirófano, o los impuestos presentados, rodarían cabezas.
Pero lo dicho, solo son unas palabras sin mayor importancia.
Porque mañana vas a seguir igual con tu negocio.
Llegarás a final de año y envidirás a los que, antes, estaban detrás tuyo y ahora te han adelantado.
Te mirarás al espejo con prisa, para no descubrir ninguna arruga ni cana nueva.
Seguirás echándole la culpa a algo muy grande, como los políticos, la sociedad, la herencia religiosa o que el agua moja.
Eres libre para escoger tus excusas.
Igual que eres libre para dejarte de mamoneos y cambiar.
Para ser más eficaz.
Hacer tu negocio más atractivo.
Vivir alguno de tus sueños.
Dicen que la vida es un juego, y la mayoría se han rendido a mitad del primer nivel.
Si quieres superar niveles y sufrir con los final bosses, aquí tienes compañeros de aventura.
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