Tenemos tal velocidad en nuestra vida que la mayoría viven atiborrados de ansiedad, al borde de romper.
Nos cargamos con más de lo que podemos hacer en el día, hasta llegar un día en el que enfermamos y no nos podemos ni levantar de la cama.
Lo sé porque yo lo viví hace 9 años.
Tuve un burnout bestial, un mes en la cama.
De ese momento me replantee todo en mi vida, e hice muchos cambios.
Sobre todo en mi manera de trabajar.
De aquellas ya era autónomo, así que si me iba mal yo era el máximo responsable.
Me puse a solucionarlo.
Leí muchos libros, sobre unos 250.
Hice unos cuantos cursos, algunos de miles de euros.
Me tragué muchas de mis creencias (gracias que no me engordaron).
Hasta llegar a un punto donde controlo mi tiempo, mi dinero, y más importante aún, mi energía.
La clave fue mejorar mi productividad.
No en hacer más, si no en conseguir más en menos tiempo.
Aprendí tantas formas de ser más eficaz, que sería una indecencia guardármelas para mi.
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