Víctor Gómez

Un viajero que ama los negocios digitales

Vuelvo a verla 12 años después


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Durante años fui adicto a ella.
Todos los años nos veíamos, en el mismo mes, casi en la misma semana.

Unos días que nos dábamos el uno al otro para disfrutarnos, olernos, gozarnos.

Daba igual que lloviera, hiciera sol o nuestras vidas fueran un caos sin sentido.

Allí estábamos, un año más, y así había sido desde el 2001.
Ningún año faltamos a nuestra cita.

Hasta que la vida ocurrió, y rompí mi trato.
No acudí a la cita.

Ella seguía viniendo en las mismas fechas, ocurriera lo que ocurriera, pero yo no iba.

Pero este año fue diferente.

Volvi a verla.

Solo un poco, un rato por la mañana, y lo que me encontré me deprimió.

Estaba todo exactamente igual que hace 12 años.

No en el buen sentido, de sentirte en casa y retomar los lazos que nunca se perdieron.

En el mal sentido de que nada había evolucionado, avanzado. Mismos coches, mismos tipos de personas, mismas tonterías, mismo postureo.

Todo igual.
Nada cambió en 12 años.

Es muy duro volver a lugares donde has sido feliz, como en este rally Princesa de Asturias, y encontrarte que lo que ocurre hoy en día no es ni una sombra del pasado.

Este escenario desolador también ocurre entre grupos de amigos, compañeros de trabajo, familiares.

Dicen, prometen, aseguran, y 12 años después siguen en el mismo punto.

O puedes mover el culo, ir a lugares donde te sientes inseguro, hablar con todo el mundo con suma atención, y decir lo que quieres.

Con claridad y foco.

Entonces ocurren cosas, y avanzas en un mes más que en 12 años.

Uno de estos lugares, online, es la no comunidad.

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Nosotros te empujamos, y tú tomas acción.

No hay otra forma de conseguir cosas en la vida.
Ni con una familia rica, con la inteligencia artificial.

Te empujan, haces cosas.

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