Dicen los que saben que la mejor manera de que te recuerden es causar una emoción.
Buena o mala, es a gusto del causador de emociones.
Lo importante es que las otras personas del grupo sientan algo cuando están contigo.
Así empezarán a recordarte como alguien interesante, o divertido, o hablador, o triste, o pesado, o alegre.
Activar las emociones es nuestra forma de entender a otros seres.
Tan bien funcionan, que incluso le asignamos emociones a la inteligencia artificial, a los móviles o a los coches.
Vemos el mundo en emociones.
Una emoción que gusta a todo el mundo, incluso a Trump, es el sentirse escuchados.
Recuerda algún momento en que una persona fue todo oídos para ti.
Escuchando tus aventuras, tus vivencias, tus emociones, profundizando en ellas, queriendo saber más, disfrutando contigo más que con una serie.
Para conseguir ser el que cause esa emoción ante cualquier persona, tienes que aprender a hacer buenas preguntas.
No preguntas tibias y aburridas tipo ¿cómo estás? y ¿cuál es tu color favorito?
Preguntas de las que remueven conciencias y abren corazones.
Preguntas que hacen que los demás te recuerden.
En el primer libro que que he escrito, profundizo en muchas preguntas que todos deberíamos hacernos.
Ahora que tienes tiempo, puedes probar a preguntarlas a los demás.
Verás como al despedirte, te darán las gracias por tu escucha.
El libro es este,
Un manual de vida, para el siglo XXI
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