Si eres empresario, es muy probable que estés mal de la cabeza, a nivel clínico. Que tengas cierto rasgo autista, alguna diversidad cognitiva u otro tipo de trastorno.
Las estadísticas no mienten: el 25% de empresarios tienen algún tipo de trastorno o variante cognitiva, una incidencia mucho mayor que la media del 3% en la población general.
Cosas como:
- trastornos bipolares,
- el Síndrome de Asperger,
- y el amplio espectro de diversidades cognitivas, desde las altas capacidades hasta el “solo se entiende él mismo”,
son el día a día de los gestores de negocios.
La explicación es sencilla.
Nadie bien de la cabeza se metería en un negocio.
O mejor dicho, nadie bien de la cabeza decide crear un negocio porque, al ver todo igual que el resto, supongo que considera que todo está bien como está y para qué hacer nada nuevo.
Dato curioso, cuanto menos.
Y más curioso es que, entre los escritores y artistas, pasa lo mismo.
¿A ti qué te parece?
¿La gente que piensa diferente es la que crea las novedades? 🤔