Estas semanas estoy por Francia de viaje, alojándome en una casa de tres pisos a coste cero, con gallinas y un gato cariñoso.
Eso no es lo raro.
Lo que me ha confundido, abierto los ojos, pero no enfadado, ocurrió cuando fuimos a hacer la compra.
Un supermercado bio y otro de cadena, que también hay en España.
Me encanta saber los precios de las cosas, por lo que siempre tengo varios productos de uso cotidiano de referencia.
Para que no me pase como a Zapatero y el café a 60 centimos.
Uno de ellos es el queso.
Alimento que me encanta, y que en Asturias, donde vivo de normal, es casi religión.
Al ver los precios del queso artesanal en Francia, a mitad del coste que tienen en Asturias, quedé confundido.
Cómo podía ser posible semejante magia negra.
Francia es un país del primer mundo, con salarios más altos que España, mejores coberturas públicas, impuestos más altos, y el queso artesano es más barato que en Asturias.
No un par de céntimos.
La mitad de precio.
Y sin reducir la calidad, como hacen los estadounidenses.
Solo encontré una explicación, y es la economía de escala.
Aquí las queserías son más grandes, están más tecnificadas, por lo que pueden hacer el mismo producto a menor coste.
Ventajas de aprovechar la tecnología.
Si los franceses han conseguido eso con algo tan básico como el queso, imagínate lo que puedes conseguir en tu sector con tus activos digitales.
Llegar a más clientes sin tener que trabajar más.
Acceder a clientes de mejor calidad.
Incluso ser un referente en tu sector.
Todo por abrazar el futuro, ahora.
Activos digitales para espabilados.
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