Esto es vital para los negocios.
Atiende.
Una cosa es el objetivo, y otra es el cómo lo vas a hacer.
Al objetivo también lo llaman misión o propósito, según lo que creas en que lo vas a conseguir.
Son el motor.
El cómo, la dirección, son los valores.
No los bursátiles ni los de chocolate.
Los valores que dicen en qué hay que centrarse cuando surgen las dudas.
Y como siempre hay dudas, hacen falta valores.
Eso sí, no es soltar varias palabras al aire. Eso déjalo para las grandes empresas y sus webs que no dicen nada.
Un día hicimos la sesión de valores, dirigida por Lorena, de marcas honestas, y sacamos muchas cosas a la luz.
Ella tiene un método que funciona, por eso lo hicimos.
Si no funcionase, habríamos hecho otra cosa, como rellenar un lienzo o pensar qué animal somos.
Hubo un valor que se repitió varias veces.
El éxito profesional.
Todo lo que es éxito a mi me suena a traje con corbata, luz de atardecer y aplausos.
A otros les suena a trabajar 20 horas al día y estar felices con lo que hacen.
Cada uno con su tara.
Al final, gracias a mi maligna influencia, ese valor tan cuqui e insulso acabó siendo otra cosa.
Una mucho más excitante, y útil.
Tener dinero.
De éxito profesional, pasamos a tener dinero.
Esa es la magia de los valores.
Ahora sabemos que no queremos estar con traje y corbata recibiendo aplausos.
Queremos hacer cosas y tener dinero,
para hacer muchas más cosas y tener más dinero,
y así hacer muchísimas más cosas.
Así fue una tarde en la no comunidad (nombre provisional).
Ahora los miembros ya saben cómo poner dirección a su negocio.
Tú, si estás fuera, no.
Si estás dentro, sí lo sabes.
Entra ahora.
Apúntate en el newsletter justo debajo