Estas semanas he estado con muchos influencers de la zona porque me han invitado a varias presentaciones de restaurantes.
Un plan que a todos les gusta.
Ir a un restaurante nuevo, a probar sus mejores platos, y sin pagar la cuenta.
Lo que fue mi vida durante 10 años, cuando tenía el blog de viajes.
Pero aquí no estamos para hablar de mi, si no de estos influencers.
Personas con 100.000, 200.000 e incluso 500.000 seguidores en las redes sociales de moda.
Que proyectan una vida idílica repleta de comidas en restaurantes, regalos de las marcas y de ocio selecto.
Muchos tienen envidia a esta vida.
A la vida proyectada, por supuesto.
La vida real de estos influencers no la conocen.
En su mayoría son mileuristas que el único ocio que pueden permitirse es al que le invitan.
Ocio en el que tienen que trabajar grabando y publicando contenido.
A mi me parece una penitencia en vida.
Lo curioso, y esto es algo que me llena de pena, es que cuando les hablo de monetizar sus cientos de miles de seguidores, ponen cara de asco.
Como si ganar dinero fuera feo.
Les muestro ejemplos de influencers convertidos en emprendedores digitales, y ni con esas.
Siempre tienen alguna razón de por qué en su caso no vale.
Que si su temática,
que si ahora no es el momento,
que si no saben qué vender,
que si eso es muy difícil,
que a ellas esto no les va a funcionar,
que si el algoritmo.
Esta última me encanta.
Es la justificación de cualquier influencer a lo que le pasa en su vida.
El omnipresente algoritmo.
Lo curioso es que tienen algo por lo que cualquier emprendedor digital suspira.
Cientos de miles de seguidores a los que impactar con un mensaje a coste 0.
Seguidores que te conocen, te admiran, y quieren más de ti.
Así que, mientras los influencers vivan en ese mundo de piruleta, donde lo más que aspiran es a que una marca les regale unas sartenes, más fácil para los espabilados.
Espabilados que con 500 seguidores facturan más que muchos gurús de marketing.
O con una agenda de teléfono con más de mil contactos, sin miedo a llamarles.
O con las ganas de captar a la audiencia precisa para el espectacular activo digital que van a crear.
El nivel medio es muy bajo para cualquiera que es espabilado.
Y cuando crea Activos digitales, su poder se multiplica por cien.
Solo te queda escoger, si prefieres ser influencer, o alguien espabilado.
Activos digitales para espabilados.
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