Acompañado de una hermosa mujer en tus brazos o solo.
Vestido o desnudo.
Pasando calor o con las orejas congeladas.
Son formas de empezar un lunes.
O un domingo.
O cualquier otro día.
Lo raro del asunto es que mucha gente se escandaliza por empezar un lunes como un domingo.
O un domingo como un lunes.
Cada uno pone los límites que quiere en su mini mundo.
Con que estén satisfechos con esos límites, todos contentos.
A mi me gusta que cada día signifique algo más allá de su nombre.
Sin importar si es día de trabajar.
De dormir en la cama.
O de cualquier otra cosa.
Un calendario a tu gusto, eso sí es riqueza.
Yo lo empecé a construir con un negocio digital.
Para que tengas la libertad de escoger cuándo haces lo que quieres.
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