Y el 77% restante? Fracasan. Por presupuesto, por fallos o por no ser útiles.
Estos datos vienen de grandes consultoras internacionales. Y como ingeniero informático, me sigue sorprendiendo tanto desastre en algo que, en teoría, es tan estructurado como la programación.
Especialmente cuanto más grande es el proyecto.
Después de más de 20 años creando software, creo que todo se puede resumir en dos culpables:
👉 Optimismo
👉 Complejidad
El optimismo técnico: el veneno invisible 🧪
Nos lleva a pensar, sobre todo a los que venimos del mundo técnico, que si Google, Meta, Nvidia o cualquier startup lo ha hecho…
nosotros lo haremos mejor y en menos tiempo.
📉 Error.
Porque si no conoces de primera mano cómo lo han hecho, si no tienes acceso a sus equipos, presupuestos, procesos, cultura…
no va a ser tan fácil como parece.
Y si no, que alguien me diga:
¿por qué no hay gigantes tecnológicos europeos?
(Quizá no es tan simple como copiar lo que hacen los grandes).
La complejidad: el enemigo invisible 🕷️
La complejidad no avisa. No tiene forma definida.
Solo sabes que está ahí. Y cuando aparece, lo cambia todo:
- Cambios en las especificaciones.
- Cambios de objetivos.
- Cambios de tecnología.
- Cambios de personal.
- Cambios de estrategia.
- Cambios de todo lo cambiable.
Saber esto no te inmuniza. Igual que pasa con los sesgos cognitivos, por mucho que los conozcas, sigues cayendo en ellos.
Hacer software es de las cosas más difíciles del mundo.
Y si te parece exagerado, piensa en esto:
Cambiar de opinión a alguien es todavía más difícil.
Y lo intentamos todos los días.
Por eso, en Humano.app, después de muchos años programando desde el año 2000 (sí, el año del efecto 2000), tomamos una decisión clara:
No reinventar la rueda.
Apalancarnos en una plataforma probada.
Evitar complejidad innecesaria.
Y gracias a eso, hemos ahorrado 1 año de desarrollo.
Y ya tenemos el producto listo.
👉 Si estás creando software, recuerda:
La simplicidad es una ventaja competitiva.
No por ser más técnico vas a tener mejor producto.