Hace 10 años, cuando estaba en la cresta de la ola de los blogs de viajes, los periodistas se reían de nosotros preguntándonos:
“¿Qué vais a hacer cuando se pase esa moda de internet?”
La gente de mi alrededor me decía:
“¿Cómo no buscas un trabajo de verdad? Así no te va a contratar nadie después.”
Los compañeros de universidad, entre envidia y admiración, comentaban:
“Hay que ser muy valiente para vivir así, sin nada seguro.”
Mi madre no entendía nada, pero siempre me apoyó:
“Mientras seas feliz, sigue adelante con tus planes.”
Ahora, en 2025, aquello de contar tus historias en internet, de mostrarte al mundo, resulta que se llama marca personal y que te puedes convertir en influencer.
Hasta los empresarios quieren ser influencers.
Quién me iba a decir que aquello que hacía simplemente porque me lo pasaba bien, ahora es algo ansiado por todo el mundo.
Ahora mismo estoy obsesionado con los sistemas de negocio complejos y escalables que son sencillos de operar.
¿Se convertirán en otra moda en 10 años? 🤔